Ramen

“En 1787, en una posada cerca de Moulins, moría un viejo amigo de Diderot, formado por los filósofos. Los sacerdotes de los alrededores estaban extenuados: lo habían intentado todo en vano; el buen hombre no quería últimos sacramentos, era panteísta. M. de Rollebon, que pasaba por allí y no creía en nada, apostó al cura de Moulins que le bastarían dos horas para convertir al enfermo. El cura aceptó la apuesta, y perdió: la tarea empezó a las tres de la mañana, el enfermo se confesó a las cinco y murió a las siete. — ¿Es usted tan hábil en el arte de la disputa? — preguntó el cura—. ¡Aventaja a los nuestros! —
No he disputado —respondió M. de Rollebon—. Le he hecho temer el infierno.”
Leído en La náusea.
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